Carta a mis estudiantes

libros

El agitadísimo curso 2014-2015 terminó hace ya un mes con un dulce sabor de boca: mis estudiantes me eligieron como padrino de su promoción. Más allá de la satisfacción personal y profesional que supone este “nombramiento”, ser su padrino implicó dar un breve discurso en la ceremonia de promoción con algunos consejos para su venidera vida profesional como graduados en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Barcelona. A continuación ofrezco dicho discurso que me gustaría que se leyera como una a carta a todos mis estudiantes y que espero pueda servir para muchas otras personas dedicadas a la creación y gestión de la cultura.

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Senyor Ernest Abadal, Degà de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació.
Senyores Vicedeganes i senyora Secretària Acadèmica.
Cap de Departament, Cap d’Estudis.
Companys professors i companys estudiants.
Familiars i amics.

M’agradaria començar aquest breu discurs de comiat amb unes paraules de La vida amarga, escrita per Josep Pla i Casadevall: “L’escriptor té una responsabilitat total davant l’època que li ha tocat viure. L’obligació primera d’un escriptor és observar, relatar i manifestar l’època en què es troba. Això és infinitament més important que les temptatives per a arribar a una originalitat salvatge i primigènia. La literatura és el reflex d’una societat determinada en un determinat moment.”

Ja sé que no m’estic dirigint a futurs escriptors de literatura –o potser sí, qui sap- però sí a una seixantena de nous actors culturals, de nous creadors d’històries i relats; de seixanta exploradors de realitats properes i llunyanes i inclús inexistents; de nous relators i investigadors de narratives. Sé que estic davant de seixanta persones que tenen en la seva mà escriure com és el present i com serà el futur.

És en aquest paper com mediadors del present, re-lectors del passat i constructors del futur on rau la rellevància d’uns estudis como els de Comunicació Audiovisual a la Universitat de Barcelona. Uns estudis que avui aconsegueixen la seva segona promoció de graduats i que, malgrat la importància tant econòmica com social i cultural dels seus egresats, encara no compten amb el suport institucional suficient.

La Universitat de Barcelona, un any més, deixa el seu grau de Comunicació Audiovisual amb poc material i amb la promesa, només promesa, de noves instal·lacions. Encara que hem de reconèixer que any rere any la situació millora, encara ens trobem amb mancances que no deixen que els estudis arribin al màxim del seu potencial.

Malgrat això, l’equip de professors s’esforça, cada dia amb més empenta i il·lusió, per a aconseguir suplir les mancances materials amb qualitat humana. I tot i els esforços del professorat, la Universitat de Barcelona manté vigent la seva política de salaris mísers i precarietat laboral. El professorat associat, que ha estat de vital importància per a fer créixer el grau, no mereix les condicions laborals que pateix. De la mateixa manera, la Universitat de Barcelona no es pot permetre tenir pendent d’un fil la carrera acadèmica i docent de professorat que ha estat vinculat a ella durant dècades.

En aquest sentit, espero que la nova fusió de facultats i el destí dels estudiants i professors de Comunicació Audiovisual a la nova Facultat d’Humanitats, serveixi per a millorar les condicions laborals dels meus companys. A més a més, pregaria per que amb la nova fusió es lluiti per un espai propi per a comunicació, tant pràctic com teòric, que permeti reflexions obertes a sinergies amb la resta d’actors de la Universitat.

A Benjamin Franklin se li assignen moltes dites. Una d’aquestes, que no sé si es seva de debó, diu: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Espero que durante estos años os hayáis sentido plenamente involucrados en vuestro aprendizaje. Siempre hemos pensado que Comunicación Audiovisual tiene que ser un grado en el que la teoría y la práctica converjan y fluyan constantemente. Un grado en el que se os forme como críticos, gestores y creadores de mensajes, historias, mundos y realidades.

Pues bien, hoy llega el momento en el que esa implicación ha de ser mayor. Hoy es el día en el que salís al mundo con un título que os permite trabajar, pero que acarrea también, como ya dijo Josep Pla en su día, una gran responsabilidad. A partir de hoy formáis parte de ese colectivo que da forma al mundo en el que vivimos, que ayuda a la sociedad a interpretar cómo es su realidad y que es clave en la formación de una ciudadanía activa, atenta y bien informada.

Tenéis en vuestras manos el poder de crear lenguaje. Y ese poder, como en el caso de los superhéroes de cómic, no es siempre fácil de manejar. Estamos ya acostumbrados a que el lenguaje se use para no llamar a las cosas por su nombre. Los gobiernos nunca reducen los presupuestos, sino que ejecutan “reformas estructurales necesarias”. La fuga de cerebros, que a lo mejor os afecta a alguno de vosotros, se ha convertido en “movilidad exterior” o “búsqueda de aventuras”. Los desahucio ahora son “procedimientos de ejecución hipotecaria”, la crisis fue en su día “desaceleración económica” y la recesión financiera actual “crecimiento negativo”.

El lenguaje con el que leeremos la realidad está en vuestras manos. Así que, repitiendo lo que Carlos sugirió a la promoción del curso anterior: Trabajad, trabajad y trabajad, pero no os olvidéis de dos cosas: de que tenéis unos derechos laborales y una vida muy larga que vivir; y de que tenéis que hacerlo con ética y responsabilidad. Eso, vuestra ética y vuestra responsabilidad, es lo que tiene que distinguir la formación universitaria que habéis recibido. Trabajad porque el mundo que simbólicamente creéis, sea un poquito mejor para todos.

Sé que muchos de vosotros habéis hecho muchos esfuerzos por poder pagar estos estudios. Yo mismo pude estudiar combinando becas y trabajos de verano porque vengo de una familia humilde. La diferencia es que, a vosotros, os han subido las matriculas hasta un 40% en solo un año. No olvidéis nunca que lo que garantiza que cualquiera pueda llegar aquí, es la articulación de un sistema político-cultural que garantice la igualdad. Y que esa igualdad tendría que ser uno de nuestros bienes más preciados. Y en este punto, me veo obligado a pararme brevemente en vosotras.

Siento mucho tener que deciros esto, de verdad: lo vais a tener más difícil que vuestros compañeros. Las graduadas de Comunicación Audiovisual salís hoy a un mundo donde sigue vigente el machismo que os menosprecia. Un machismo a veces muy obvio y muchas veces muy sutil. Os toparéis con techos de cristal que, no entenderéis por qué, supondrán dificultades en vuestra carrera. No ceséis, seguid trabajando y luchando. Nunca os rindáis. Jugad con el lenguaje, cread narrativas y espacios simbólicos con los que consigáis la igualdad. Y en este proceso creativo y reivindicativo, espero que os encontréis a vuestros compañeros apoyándoos.

Esta advertencia se puede extender a todos aquellos que por razones de raza, nacionalidad, clase social, orientación sexual, lugar de origen, religión y un largo etcétera os encontréis en vuestro camino. También ellos tendrán dificultades debido a factores que se escapan de su control. No quiero engañaros, esas dificultades existirán. Y vuestro papel en el forcejeo con el lenguaje es, de nuevo, vital.

Vuestra responsabilidad se extiende por tanto más allá de vosotros mismos, y quiero que hoy os vayáis con esa sensación. El mundo que vendrá depende de cómo narréis el presente, de cómo imaginéis el futuro, de cómo creéis personajes, de cómo experimentéis con tramas y de cómo juguéis con vuestra imaginación. Y si sois buenos, llegará un día en que vuestro trabajo valdrá mucho. Y ese día, me gustaría que os acordarais de la historia que ahora os voy a contar. Una historia con la que hago un guiño a nuestros compañeros de Información y Documentación, y con lo que, lo prometo, acabaré este discurso.

En septiembre de 1931, Federico García Lorca pronunció las siguientes palabras en la inauguración de la biblioteca pública de su pueblo natal, Fuentevaqueros: “No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Yo ataco desde aquí a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales, que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita”

El día que os ofrezcan mucho pan por vuestro trabajo, acordaos que vuestro trabajo va ligado a una responsabilidad. Que vosotros sois creadores de cultura, que de vosotros dependerá cómo otros vivirán el mundo. El día que eso ocurra, espero que os acodéis de todo lo que aquí os hemos enseñado, y os quedéis con medio pan y todos los libros.

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Una respuesta a “Carta a mis estudiantes

  1. Si, era de Franklin….

    Pero Confucio y John Lennon tienen variaciones interesantes….. el aprender haciendo…………… y la felicidad.

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